En cada una dejo una parte de mí. Una huella atravesada por la luz y el tiempo. El sol no se repite. La forma tampoco. Cada pieza guarda una luz que ya pasó, una sombra que ya no vuelve. En un mundo que no se detiene, elijo hacerlo. Vestirla es llevar un instante. Te invito a ser parte.
Cada prenda es una obra. Cada estampa, irrepetible. La cianotipia —un proceso fotográfico de 1842— se imprime sobre tela usando luz solar, hojas, flores. Lo que ves es lo que el sol decidió ese día. No existen dos prendas iguales.